Los ciberdelincuentes no siempre buscan grandes empresas. Muchas veces, simplemente buscan la puerta más fácil de abrir.
Cuando pensamos en un ciberataque, solemos imaginar grandes compañías, sistemas críticos y ataques muy sofisticados.
Pero la realidad puede empezar de una forma mucho más sencilla: un correo de phishing, una contraseña comprometida, un equipo sin actualizar o un acceso que nadie recordó desactivar.
Pequeños descuidos que pueden convertirse en la puerta de entrada a toda una organización.
“¿Quién va a querer atacar mi empresa?”
Esta falsa sensación de seguridad sigue estando muy presente en muchas pymes.
Sin embargo, no siempre hay alguien al otro lado seleccionando cuidadosamente a su próxima víctima. Muchos ataques buscan localizar vulnerabilidades y aprovecharlas.
Por eso, el tamaño de una empresa no es lo que determina su nivel de exposición.
La pregunta debería ser otra
Si alguien intentase acceder hoy a tus sistemas, ¿qué se encontraría?
El ataque puede empezar donde menos lo esperas
La superficie tecnológica de las empresas ha cambiado.
Hoy trabajamos desde diferentes ubicaciones y dispositivos. Utilizamos servicios cloud, compartimos documentación, conectamos aplicaciones y accedemos a información corporativa desde muchos más puntos.
Cada uno de ellos necesita estar correctamente protegido.
A veces, el problema no está en una gran brecha de seguridad, sino en pequeñas situaciones que hemos normalizado.
Puntos de entrada
Seis riesgos que pueden pasar desapercibidos
Los pequeños descuidos también aumentan la exposición
Contraseñas
Contraseñas débiles o reutilizadas.
Cuentas antiguas
Usuarios que siguen activos cuando ya no deberían estarlo.
Permisos
Usuarios con más permisos de los necesarios.
Actualizaciones
Equipos pendientes de actualizar.
Accesos
Ausencia de autenticación multifactor.
Phishing
Empleados que no identifican un intento de suplantación.
Individualmente pueden parecer detalles menores. Juntos, pueden aumentar considerablemente la exposición de la empresa.
Un ciberataque no es solo un problema de IT
Cuando ocurre un incidente, las consecuencias no se quedan en el ordenador afectado.
Pueden aparecer dificultades para acceder a la documentación, cuentas comprometidas, sistemas que dejan de estar disponibles o información que hay que recuperar antes de volver a trabajar con normalidad.
De repente, el problema tecnológico se convierte en un problema para todo el negocio.
La ciberseguridad afecta a todo el negocio
Hablar de ciberseguridad también significa hablar de continuidad, información y capacidad de respuesta.
Protegerse no significa llenar la empresa de herramientas
Antivirus, copias de seguridad, autenticación multifactor, protección del correo, gestión de dispositivos…
Todas estas medidas pueden formar parte de una estrategia de ciberseguridad, pero instalar herramientas no es suficiente.
Lo importante es saber qué estás protegiendo, quién puede acceder, desde dónde y qué ocurriría si algo fallase mañana.
La ciberseguridad necesita seguimiento. La empresa cambia, aparecen nuevos usuarios, dispositivos y aplicaciones, y la protección tiene que evolucionar con ellos.
El mejor momento para revisar tu seguridad es antes de necesitarla
Esperar a sufrir un incidente para descubrir qué estaba mal protegido suele salir caro.
Revisar periódicamente los accesos, permisos, dispositivos y medidas de protección permite detectar vulnerabilidades antes de que alguien las aproveche.
Quizá no puedas evitar que alguien intente atacar tu empresa.
Lo que sí puedes hacer es no ponérselo fácil.
¿Sabes cómo de preparada está tu empresa ante un ciberataque?
En Fontventa ayudamos a las empresas a revisar y proteger su entorno tecnológico, identificar posibles puntos débiles y construir una estrategia de ciberseguridad adaptada a sus necesidades.
No esperes a que alguien encuentre una vulnerabilidad antes que tú.
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